Archive for the ‘Tanya Vázquez’ Category

Lectura de Tanya Vázquez en el Sanmillano 2011

June 25, 2011

Tanya Vázquez

Ocaso de la fidelidad

June 24, 2011

Una vez más, se encontraba desnuda frente al otro, haciendo preguntas y planteando fantasías, el maestro la escuchaba atento, flotante entre ocurrencias, mientras el cigarrillo humeante seducía la expectativa de respuesta a la demanda. El silencio enervante evocaba la partida, la separación emblemática, el sentimiento de abandono y la reiteración de la descalificación, la confirmación del no lugar. El maestro aguardaba el momento oportuno para la construcción, sin presiones, sólo las energéticas. Ella ansiaba mirarlo, sorprenderlo, descubrirlo en un gesto, él sostenía apaciblemente su cigarrillo, la mujer desnuda se debatía entre el arrebato de la expresión pasional o la partida pudorosa.

El maestro era un hombre maduro, aborrecía y amaba viajar en el tren, la velocidad lo angustiaba, quizá la soledad del encuentro con el ventanal de las asociaciones lo arrojaba al rompimiento del espejo.

La mujer desnuda se posaba sobre aquél, lo recorría punta a punta, le deleitaba acariciar con los labios su frente, avasallar al ejército seminal y murmurar en la oreja cuánto le costaba desprenderse de los ropajes de la moral coercitiva,  ¿legado inapropiado, impuesto como escrupuloso andar? Coqueteaba con la idea de provocarlo, sonrojarlo, entumecerlo, pero, sólo quedaba en el “inocuo” fantaseo.

Cierto día, el profesor se ausentó, ella se descubrió desnuda en medio de la nada; ¿acaso había olvidado el encuentro?, ¿algo tan intenso en ella podía pasar inadvertido para aquél?, preguntas iban y venían al salir del cubículo atormentador, el llanto le acompañaba, la sal de sus lágrimas embriagaba el momento, revivía el desencuentro mientras sus pasos la llevaban a un trayecto en círculo, cuyas huellas dibujaban la periferia.

Agotada, decidió mirar sus manos, descubrirse el rostro, despojarse de atavíos, liberarse de máscaras, romper con los ídolos, dialogar con el coral de la fantasía. El maestro se había ahogado, lanzarse a las aguas y beber su reflejo lo condujo a un lugar mortífero.

La mujer desnuda caminó un poco más, atravesó el país de la decadencia, las componendas, la perversión, el cacicazgo, la frivolidad, la hipocresía, el aburguesamiento conveniente, la nebulosa moralidad.

Esta vez, la mujer desnuda se atrevió a mirarse, reconoció una imagen de su cuerpo, dejó de buscar que sólo el otro le hablara de su desnudez, descubrió sus heridas y recordó aquello que nunca fue.

Luego, ella abrió los ojos, inusitadamente, produjo un movimiento con el que apagó el fósforo que el hombre maduro emplearía para encender el próximo cigarrillo, lo miró y sonrió después de haber sacado el cuerpo inerte de aquel lago.

Tanya Vázquez

Pisadas en la marginación

June 24, 2011

Ése que ves cobijado

no soy ni por un segundo.

Distante en memorias

camino a la Plaza,

acaso por un encuentro

con la complicidad

de la sangre  en sus manos.

Indefectiblemente

pudo pensarse

entre muros y barras,

buscando la posibilidad

de contestar lo indecible.

Vida alienada, cuerpo encerrado.

Cielo púrpura,

sigue la lluvia, ¿agáchate?

Eso enseña la escuela.

No hay camino de regreso

me lo han gritado

hasta el cansancio,

pero, aún no maldigo

el inicuo deseo

por  una palabra encendida

desde su boca

hacia mi desierto.

La cosecha fue arrancada

y la Madre llora

ante el abandono.

Clamor por el tesoro arrebatado.

No hay maíz

hermanos de tierra.

No hay camino de regreso,

el altavoz fue perforado

y las huellas ignoradas.

No hay olvido,

sólo sangre y silencio.

Tanya Vázquez

Forastero

June 24, 2011

Temo el encuentro conmigo

después de la partida.

La valentía huyó de mí

atravesando la ventana

donde miro caer hojas secas.

 

No hay retorno a mi tierra.

Estos pasos confusos

en silencio delator

arrastran al anfibio.

 

He perdido el camuflaje

reconociendo mi veneno.

 

Despoja de filo al corvo,

si fui concebido en mayo

me abortaste en noviembre.

 

Las escamas se revelan,

el cielo desnudo me paraliza

como un dique en el camino.

 

Perenne fruición en la lengua,

aún no me descubro

succionado por el fango.

 Tanya Vázquez

Te ofrezco levantar suavemente las piedras

June 24, 2011

Te ofrezco levantar suavemente las piedras,

hasta irrumpir en las entrañas de tu refugio.

Invoquemos los espíritus de la redención

antes de agotar la sangre entre las espinas.

He reconocido el murmullo del secreto en vilo

y no me adjudico identidades mercantilistas,

es suficiente portar el signo de un triunvirato.

Me ampararé en los honores de copa ajena,

sólo por succionar la gota en la comisura,

bebiendo el remanente de su labio en el vino.

Revivo el temblor entre las piedras desnudas,

sólo por recordar en mayo la ruta anhelada,

demandando el estremecimiento de la carne.

Tanya Vázquez