Archive for the ‘Penélope Montes’ Category

Lectura de Penélope Montes en el Sanmillano 2011

June 25, 2011

Penélope Montes

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No oigo el silencio

June 24, 2011

 Para Winston,

a quién le late el corazón con rapidez en un mundo de hormigón.

Despertando exhausta y vestida en un sillón, después de la velada de San Valentín, me levanto para alistarme y dirigirme a la oficina. Llegaré tarde a continuar con la impresión de los planos. Estamos en la víspera de la entrega del proyecto de un edificio. Un estudio de arquitectura es un lugar parecido al desconcierto, se planean cosas y nunca resultan como se pensaron. Es un árido desierto de emociones.  A veces.

Al momento en que termino de subir la escalera hacia el taller saludando a mis compañeros quienes siguen triviales sobre los detalles trascendentales del encargo, devuelvo la mirada a quien buscaba poner la suya sobre mí desde que empecé a subir. Contactamos y anhelantes conectamos. Nos recibimos  ̶ los cómplices en este congelador que resulta ser nuestro sitio de trabajo ̶ . Vamos a lo que hemos estado construyendo desde que nos sentamos frente a frente en la mesa: un lugar donde están los instrumentos, donde reina el sonido, donde muy pronto nada se podrá tocar, donde todo se siente.

Los cables están conectados. Todo es blanco limpio como primera luz de día, un contraste absoluto del lugar que dejamos, negro, sucio, como noche sin lunas. Se pretende que algún día todo será inalámbrico. A nosotros, dos seres humanos de tendencia retro, descubrimos que nos gustan las conexiones cableadas, las redes que transmiten códigos y mensajes.

1, 2, 3, 4. Play. Tocamos sin haber ensayado en una suerte de sintonía tribal western envolviendo el universo de escaso volumen. El sonido inicia, se desliza por las paredes, el techo y el suelo, entra en mí, me llena mientras lo distorsiono con mi euforia; fluye como sangre a través de él quien lo acompasa y amplifica con su generosidad. La fuerza de su bondad suena a agua. Nos sonreímos utilizando más de un lenguaje o ninguno. Somos un ensamble.

El edificio suena, se oye, no se ve, lo hemos transformado.  La materia se volvió sonido por el efecto de unas cuerdas y sus vibraciones. Nos hemos encontrado en la oscuridad fría que nos refugió como el más íntimo lugar. Un extraordinario suceso que hace posible que todo pueda pasar. Así sin más. Los acomodos espontáneos. Sí, como cuando quieres usar mi laptop estando yo frente a ella. Me estremece que la tecnología acerca. Yo ladeo mi cabeza a la izquierda para darle espacio a la tuya y volteo a verte. Me inundas. Otro desbordamiento. La felicidad se prolonga por minutos eternos de descubrirnos usando google. Y sustituyéndome tecleas de mi mensajero al tuyo te quiero mientras suena Luis Alberto Spinetta y su Cantata de Puentes Amarillos en el reproductor.

Luego empieza un imprevisto silencio. __________________________. Algo o alguien nos apagan. El universo crece sin moverse. Me pregunto: ¿Qué paso? ¿Quién paso? Pues seguimos como si nada, silentes, yo al pié de la escalera y tu sentado en el escritorio frente a la pantalla de la computadora. Caigo en cuenta que despistada desenchufe los cables cuando vi una sombra proyectada moverse en la ventana del segundo piso del edificio de enfrente. Son los anhelos otra vez.

Entonces tu ruido sujeta mi ruido y me devuelve al universo sónico, siento tu fuerza que tira y jala mis murmullos inseguros, me junta contigo, cercanías sin titubeos que surgen de los minutos de oírnos la voz, de las miradas merodeadoras, de nuestros muros derruidos que nos permiten habitar sus ruinas, de los antifaces que se pierden después de usarse un rato, de los envoltorios que se disuelven como la espuma de las olas que chocan. Somos dos sumados, quienes abstraídos encontramos la fuerza y el ruido, tan natural. Y yo ya no volví a oír el silencio.

Penélope Montes

Ocuparnos

June 24, 2011

 a Winston

 

transferirme a ti

al conforte

 

invadirte

nnnnnnnfluidamente extenderme

 

manejar la cercanía

nnnnnnnen los límites de tus extremidades

 

envasarnos con ritmo

al compás del ensamble

 

converger

 

situarme adentro de tus dedos para tocarme

 

hacernos un acomodo espontáneo

mmmmmpausado

mmmmmmmlento

 

confinarnos en mediodía

 

desbordarme

 

poder ser tú

mmmmy dejar la guitarra sonando en mi casa vacía.

 

 Penélope Montes