Archive for the ‘María Elena Espinosa Mata’ Category

Lectura de María Elena Espinosa en el Sanmillano 2011

June 25, 2011

María Elena Espinosa

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Lobo

June 24, 2011

Yo sabía que eras Lobo

y sabía la crueldad de tus entrañas.

Medí tu fuerza

un día que no había luna.

Supe que tu pelaje

también puede erizarse con caricias.

Abrí la vastedad de los augurios

claudique ante tus dientes afilados

Sumisa

dejé que entre mis piernas

tus instintos de fiera acontecieran

y me uní a la manada.

María Elena Espinosa

Escarabajo

June 24, 2011

Dicen que tu cadáver insepulto

es pasto de los buitres.

Dicen que avergonzadas

las hormigas detentan tus pupilas

y las moscas penetran en tu boca.

Si pudiera volverme escarabajo

entraría por tu oído a tu cerebro

para borrar

el hueco que habité cuando te quise.

María Elena Espinosa

Espiral

June 24, 2011

En los días de inocencia

quebraste mis espejos.

Suspendidas quedaron las imágenes.

Atroz fue aquel dolor.

Amargo cáliz

perversión del alma.

 

Letanías de angustia

bajan los peldaños

de la escalera que anidó los sueños

 

La noche está poblada de quimeras

abortos de inocencias vulneradas.

María Elena Espinosa

Telaraña

June 24, 2011

Altas las horas son

como los blancos muros

que encierran mi tristeza

o el manchón que estigmatiza la mirada.

Bóveda sobre un tiempo figurado

sombra que se despeña en las angustias.

 

En esta hora abisal

en este instante en que hurgo

perversa     tu recuerdo

no se si soy la telaraña

o el laborioso arácnido

tratando de encontrar la simetría

entre el amor y el odio.

María Elena Espinosa

Licantropía

June 24, 2011

Licántropo perverso

abre la puerta

deja escapar el alma

prisionera en el ámbar maldito  de tus ojos.

 

Abre las fauces que asesinan sin tregua

la paloma azorada de la infancia.

Abre las manos

que la sangre se escurre entre tus dedos.

María Elena Espinosa

Mantis sagrada

June 24, 2011

Sobre mi pubis siembro

semillas de amapolas desgarradas.

Un orgasmo equilibra los sentidos.

Desde lecho infecundo

escucho madurar los frutos en la higuera.

Un océano de sábanas se extiende.

Alcanza las orillas del olvido

y mientras  tanto yo,

mmmmmmmmmmantis sagrada,

engullo palmo a palmo

la plácida aridez de tu recuerdo.

María Elena Espinosa