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Lectura de Jorge Gómez en el Sanmillano 2011

June 25, 2011

Jorge Gómez

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Astillero

June 23, 2011

Vengo de otra travesía en el mar

abierto

por fin anoche arribé a tu puerto.

Pero tu mano grande,

que produce el viento,

Me arrojó de nuevo hacia el mar

abierto.

Esquivé los diques / arrecifes / mares

Negocié tres veces / accedí al tiempo.

Perfilé la nave / preparé mis remos.

Afiné mis cabos de labios ardientes.

Me acerqué en cautela de lleno a tu cuerpo

no sea qué pensarás que profano tiempos.

Atraqué en tu muelle, aún con vientos bravos,

Descendí del barco / me interné / descubrí el terreno.

Hoy lo sé…

No hay viento alguno, ni fuerte ni suave

Que impida el paso a un buen navegante.

Jorge Gómez

Tiempos muertos

June 23, 2011

11:30 hrs

En el estacionamiento lleno, un Chevrolet 65 negro se terminaba de estacionar en el primer lugar de la entrada, gracias a que se lo apartaban desde un par de horas antes.  Humberto, próspero y reservado empresario local, bajó con su traje y lentes obscuros haciendo caso omiso a toda la gente que iba llegando.  Mantuvo la mirada muy arriba o muy abajo para no saludar a nadie:

Ah ‘mi gorda’… el año pasado que estábamos en Cancún, no me lo hubiera imaginado.

Nunca quisiste seguirme el paso canija… siempre independiente, altanera y necia.  Pero bueno, así te quise y tengo que reconocer que creciste mucho.  Creo que tenías razón: tal vez sin el divorcio no hubieras logrado tanto. Pero la grandeza te ahogó, y ahora mira.

11:50 hrs

María manejaba ya por Pino Suárez formada en la larga fila de autos mientras sola recalentaba sus ánimos:

Maldita perra… no te merecías menos que eso desgraciada.  Y mira nada más cuanta pinche gente llega, de no creerse.  Ni tú, chingados, te lo hubieras creído si lo vieras.  Crees que vengo a ponerme triste y con cara larga… ¡Ni madres!  Si nomás vengo a asegurarme, pinche vieja, que te hayas ido de veras… sería el colmo que te levantes del ataúd, cabrona.

A mí me fregaste de por vida con tus putos contactos: perros falderos que no valen pa’ pura madre.

Pero ahora tú fuiste la que se chingó…y con eso me conformo, me vale madre a quien pongan en tu lugar, como quiera nadie puede deshacerme el daño… ya que chingados.  Pero como yo soy la que está aquí pos yo gané y tú te chingaste.

12:25 hrs

El padre Calderón decidió irse caminando desde El Roble hasta la Alameda, dándose el tiempo para reflexionar:

Ay señor…toma a esta pobre mujer en tu eterna gloria.  Tú sabes que se arrepentía siempre de lo que hacía ¡Recuerdo que me confesaba cada atrocidad!  Pero tú, oh Señor, límpiale el alma y guárdala contigo hasta el día del juicio final.

Ojalá te acuerdes, Señor amadísimo, que ella también fue siempre generosa con nosotros… ayúdanos: ayuda a la parroquia para que no le falte otra alma igual de caritativa, Señor, y abundante, ahora que la has tomado en tus manos.  Sabes que son muchas las necesidades y más ahora que viene la navidad.

13:00 hrs

Adentro de la funeraria, Vanesa, una Licenciada en Economía que trabajaba para el municipio, jugueteaba un poco con su celular que sujetaba en la mano:

Ay, ya no está Elisa y mira nomás cuanta gente llore que llore ¡Ay no, que oso! Andar lloriqueando frente a todos.  Ay, y que calor además: no, horrible.

Bueno, ya mañana no estará y pero por supuesto que no voy a extrañar esos “Vanem consígueme esto”, “Vane, reúne a estos tipos”, “Vane, para acá”, “Vane, para allá”…ash.  A ver si ahora sí puedo irme para arriba; quién sabe, igual y me dan el puesto a mí.  Aunque para aguantar al licenciado, ay, mejor no, qué gueva.

Elisa fue buena ondis y todo, pero no me impulsó como yo lo merecía, nunca me soltó… ay bueno pero ni modo, ya bye con ella.

(Toma su celular y manda un mensaje de texto a uno de sus contactos: “ay no we aki sta hasta la m mejor ni vngas we, bye”).

13:18 hrs

Dentro de la Sala B de la funeraria, apenas entrando se encontraba de pie Armando, casi sin cruzar palabra con nadie, en general se mantuvo callado y serio los treinta minutos que permaneció ahí:

Ah, que Ely… ¿Ahora donde encuentro otra igual que tú? Siempre dispuesta, apenas te hablaba y ya estabas buscando en dónde.   No hay otra más caliente.  Dos años… insaciable como ninguna.

Los otros favorcillos que me conseguías entre tus contactos fueron lo de menos… tanta gente que te debía favores: ah la política.

Pero lo que realmente extrañaré es pasarme toda la noche de perros contigo… bueno, hasta que consiga otra.

13:30 hrs

A metro y medio del ataúd, como si montara guardia, se encontraba Rodrigo: político ampliamente conocido en los ámbitos regionales por ser el líder moral del Partido Revolucionario Independiente:

“Pérdida irreparable”, “todas las esperanzas en ella”, “mujer ejemplar de la localidad” bueno y si no a ver que chingados se me ocurre o le paso la palabra a cualquiera de estos lambiscones.

Chingados, Elisa, contigo muerta se me atrasan los planes que tenía.  Toda esta bola de pendejos no te podrán suplir y ya para cuando reorganice a tu gente ya me rebasaron los comicios para gobernador: ¡Otros seis años!

¡Chingados, Elisa!

Jorge Gómez