Mi fantasía

Si por un momento pudiéramos estar en la tina de baño… Donde por cinco minutos nuestra vista se posara en la desnudez del cuerpo que tiene frente de sí, con  el agua tibia tocando nuestros ardientes deseos. En los siguientes minutos, casi con temor, nuestras bocas se unen. Tus manos recorriendo mi espalda, haciéndola erizar con las caricias de tus dedos. Mis manos palpado tu tersa y delicada espalda, deslizándose de arriba hacia abajo. Nuestras piernas entrelazadas. Inquietas, mis manos buscan con avidez tu cadera, suben a través de los costados, hasta llegar a tus pechos, inimaginables, candentes, suaves, con sus dos lunares que se alzan desafiantes. Los sujeto,  me quiero saciar de ellos.

Tus manos de pronto suben hacia mi cuello. Pienso que vas ahorcarme, pero no es así. Te aferras a él para que no escape. Tus besos bañan mi cara, me excitan. Respondo a tu agresión con la palpitación de mi lengua que  trata de entrar por tu boca,  como si fueran dos víboras copulando; nuestras lenguas se succionan. El vello de mi sexo está completamente erizado. El tuyo, lo busco y entrelazo mis dedos en ese mágico laberinto de fuego.

Me acaricias el pecho, juegas con los vellos que hay en él. Me arrancas una exclamación y piensas que es de dolor, pero que equivocada estás. No hay dolor, es placer.

No me había dado cuenta de que  tus manos ya se habían posado sobre mi hombría.

Me bombeas y empiezo a palpitar. No quiero quedarme solo en este océano de placer, por lo que busco tu sexo  frotando mis dedos en él.

Gemidos de placer llenan nuestra tina. Desesperación en nuestras manos. No sabemos ni cómo acomodarnos,  te quiero poseer y tú deseas sentirme. No sé cómo lo logramos… lentamente nuestros vellos se juntan. Subes y bajas a través de mí.  Me llevas a la gloria. Nunca había imaginado este momento. Me parece un sueño, una fantasía como las que había tenido en  el pasado.

Mis brazos te rodean, te acercan más a mi cuerpo. Te beso, te quiero callar, no puedo. Me falta aire, no puedo besarte más.  Es inútil contar el tiempo.

Siento una humedad que me recorre, que me empapa,  me llena de placer.

Quiero acariciarte más, deseo que mis manos puedan tocar cada rincón de tu cuerpo. Explotas y me bañas con tu humedad, mi energía se desborda en tu interior.

Besos sudorosos llenan de nuevo nuestras bocas. Mientras nuestros pulmones buscan un descanso…Me encanta la manera en que  sonríes. Yo se que la mayoría de los hombres se fijan en otras cosas, pero en éste momento desearía ver tu sonrisa por el resto de mi vida. Así, dibujada en tu rostro, y verte feliz.

 Adriana Cisneros

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