La cuasia mona

En la región más alta y helada del Himalaya, habita la cuasia mona. Un roedor cuya piel es tan blanca y transparente, que suele pasar desapercibido a los ojos del humano. La evolución de esta especie, le ha permitido mantenerse etéreo y volar con solo erguirse sobre sus patas traseras. Nunca ha sido fotografiado, porque además de ser tan rápido y esconderse bajo la nieve, cuando los fotógrafos e investigadores de National Geographic han estado a punto de descubrirlo, absorben los haces de luz provenientes de las cámaras fotográficas, con cuyo efecto acentúan su transparencia volviéndose prácticamente invisible.

Marc Tween, hijo de un soldado norteamericano pero de nacionalidad vietnamita, en solidaridad con su madre Lui, quien fuera seducida en un hospital de Saigón durante una visita inexplicable, ha sido el único científico bioecologista que ha podido argumentar la existencia de la cuasia mona, dados sus profundos conocimientos sobre el árbol genealógico de los roedores desde la época de las cavernas, cuando ya compartía hábitat con los cromañones en las oscuras habitaciones que aquellos humanoides utilizaban para dormir.

El Dr. Tween ha presentado en foros internacionales, las evidencias de su existencia a través de fotografías panorámicas de los helados montes Himalaya, cuyas blancas extensiones son exploradas microscópicamente registrando sombras apenas perceptibles como grumos de nieve parecidas a huellas de tormentas o señales de interferencias en las pantallas de televisión en blanco y negro.

Sin embargo, la cuasia mona es un roedor social. Vive en grupos de hasta cincuenta miembros… El Dr. Tween está a punto de demostrar que estos grupos de cuasia monas han sido los responsables de las elaboradas crestas y picos que en forma estética caracterizan a las montañas donde habitan. Actualmente el científico, se encuentra en un monasterio tibetano, revisando los antecedentes en el diseño del símbolo del ying-yang porque un monje centenario le compartió como secreto, que el punto blanco sobre el lóbulo negro, y el punto negro sobre el lóbulo blanco, sirvió de inspiración a su creador, quien consiguió captar un momento en la evolución de la especie en que convivían en paz, cuasia monas blancas con las ya desaparecidas cuasias monas negras. La investigación no ha concluido aún.

 Salvador Aburto

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