El cambujillo alado

En el cráter de los volcanes que se encuentran entre el Trópico de Cáncer y el ecuador latinoamericano, vive un reptil volador por cuyo color, las culturas andinas lo denominaron desde épocas prehispánicas: el cambujillo alado. Su cuerpo se encuentra protegido por su piel oscura parecida al asbesto, con cuyas cualidades le es posible soportar las altas temperaturas de la lava. De hecho, tiene la forma de un pez alargado como las anguilas, lo que le permite moverse en los ríos de lava, cual los peces en el agua. No tienen ojos, pero igual que las serpientes, posee una lengua bífida que le permiten orientar su rumbo con precisiones asombrosas. Otra característica es una especie de cresta que en número de dos, y a ambos lados de su columna vertebral, se extienden como alas cuando así lo requiere. Especialmente en sus flirteos, y cuando anidan para procrear en los nidos que construyen entre las crestas de los volcanes, utilizando la lava que enfrían en el aire, haciendo escaramuzas con sus parejas.

El cambujillo alado pertenece a esas especies que novedosamente y en exploraciones muy recientes, dan seguimiento a las investigaciones científicas para encontrar a los eslabones perdidos que requieren los postulados de Darwin, sobre la evolución de las especies.

Pese a las tradiciones orales que lo refieren, y a los fósiles petrificados descubiertos en los ríos de lava, que dieron lugar a los bosques de las montañas más altas de América Latina, su hallazgo realmente es muy reciente. Además, no se han podido despejar sus ciclos de vida y sus costumbres, por lo inaccesible de su hábitat. Un proyecto subsidiado por la familia Hilton en los Estados Unidos, tiene a su cargo la construcción de una estación de observación cuya avanzada tecnología, convertiría el gas letal que se genera en los cráteres de los volcanes, en la energía requerida para el clima acondicionado y la conversión del vapor, en el agua que consumirán un par de científicos que se rotarán cada veinte minutos en las actividades de observación de aquellos ejemplares. Porque hasta la fecha, solo se han visto en forma de fósiles, pero a muchos de ellos los confunden con otros peces alados que existieron en épocas arcaicas. El  tiempo confirmará su existencia.

Salvador Aburto

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